
Ir a una boda, acompañar a un familiar en un ingreso hospitalario o celebrar un aniversario son actividades que ni se plantean los familiares cuidadores de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, especialmente las que presentan grandes necesidades de apoyo y/o problemas de movilidad o conducta.
Se trata de personas que tienen complicado quedarse con un familiar, un amigo o un vecino durante un tiempo. Tampoco se pueden dejar en recursos públicos, como bibliotecas o centros culturales, porque estos lugares no suelen contar con personal formado para atenderles.
Para estos y otros casos se desarrolla el programa de Conciliación de Plena inclusión Región de Murcia, que cuenta con al respaldo de la Consejería de Política Social, Familias e Igualdad.
Esta iniciativa busca dar apoyo a los familiares cuidadores para que puedan tener algo de tiempo para ellos mismos. El año pasado se invirtieron más de 2.500 horas en este servicio. De cada cuatro personas atendidas, tres presentaban grandes necesidades de apoyo.
Se trata de una herramienta que brinda a los familiares la oportunidad de trabajar, tener momentos de ocio o de autocuidado. De hecho, han llegado peticiones hasta para poder ir a funerales. Del mismo modo, se intenta reducir el aislamiento de las familias del colectivo, que a menudo abandonan su vida social y laboral para centrarse en los cuidados.
El programa de Conciliación cuenta con dos servicios principales: uno consiste en ofrecer apoyos por horas en el domicilio de la persona con discapacidad intelectual y del desarrollo. El segundo se basa en acompañar a la persona durante un periodo limitado al centro para que no pierda los tratamientos que recibe, en el caso de que ningún familiar pueda hacerlo. La Federación contrata a profesionales cualificados para realizar el servicio solicitado por la familia.
Una radiografía de los familiares cuidadores
Plena inclusión España lanzó una encuesta en 2022 para radiografiar la situación de los cuidados en las familias de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo. La primera conclusión fue que las madres siguen siendo las principales encargadas de los cuidados. El siguiente perfil que más veces apareció fue el de las hermanas, por lo que se puede confirmar que los cuidados siguen siendo una cuestión de género.
Curiosamente, cuanto más joven es la persona con discapacidad intelectual y del desarrollo, más presente está la figura materna. En los casos en los que la persona supera los 35 años es cuando comienza a equipararse la asistencia entre madres y padres. Asimismo, en el momento en el que las personas del colectivo cumplen los 45 años, el cuidado pasa a las hermanas y hermanos.
Según la mencionada encuesta, para conseguir algo de tiempo, las familias acuden a diversos recursos, aunque las preferencias cambian en función de la edad de la persona y de las necesidades que presente. En términos generales, se utilizan campamentos, actividades extraescolares y servicios de respiro como el de Plena inclusión Región de Murcia para poder conciliar.
Respecto a los motivos para conciliar, según la encuesta, el primero es el trabajo, seguido de obligaciones inexcusables y de tiempo para gestiones o necesidades propias. En el caso de las personas con más necesidades de apoyo, aparece la opción de “para descansar” entre las razones por las que la familia busca la conciliación.


